«Orientaciones terminológicas para escuelas católicas»

Author: Courage Internacional

Orientaciones terminológicas para escuelas católicas

 

En Courage creemos que los términos «gay» y «lesbiana» SON un tanto problemáticos en el contexto de la teología y la antropología católicas.  Éstas son algunas de las razones del por qué:

1) Cuando la Iglesia habla de «identidad sexual» y dice que «corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual» (CIC 2333), se está refiriendo a nuestra identidad objetiva como hijas e hijos de Dios, diseñados para la unión complementaria de los unos con los otros y para la comunión con los demás; no se está refiriendo aquí a la experiencia subjetiva de la atracción al mismo sexo.  Si a un joven que está experimentando atracción hacia el mismo sexo se le alienta a adoptar la denominada identidad «gay» o «lésbica», comenzará a definirse según una visión de identidad sexual diferente a la que enseña la Iglesia.

2) Es muy inapropiado describir a la persona humana con una simple referencia reduccionista basada en sus atracciones sexuales (Carta CDF 1986, Sección 16).  Cuando a las personas se les alienta a identificarse como «gays» o «lesbianas», con frecuencia comienzan a pensar «éste es QUIEN SOY».  Mientras una persona piense de esta manera, se le impide verse como realmente es: una criatura de Dios, racional, con libre albedrío, capaz, mediante la gracia de Dios, de controlar sus deseos sexuales y, en algunos casos, de reducir la atracción hacia el mismo sexo, avanzando así hacia una mayor atracción heterosexual.

3) El uso común de los términos «gay» y «lesbiana» da la impresión de que la condición homosexual es necesariamente fija y permanente.  Existen evidencias científicas y empíricas de lo contrario.

4) Los adolescentes católicos que experimentan atracción hacia el mismo sexo necesitan encontrar un lugar seguro dónde hablar con alguien acerca de sus inquietudes y temores; sin embargo, no es aconsejable un contexto grupal en el cual los jóvenes se identifiquen públicamente como «gays» o «lesbianas».  No hay necesidad de etiquetarse públicamente como alguien que tiene deseos hacia personas del mismo sexo, una condición que bien puede ser transitoria.  Incluso si el grupo fuera privado, eso tampoco sería recomendable.  Los jóvenes que se reúnen específicamente para identificarse como individuos atraídos al mismo sexo, en realidad todavía pueden estar en conflicto sobre su sexualidad e incluso podrían estar luchando por vivir la castidad.

5) Otro efecto común de identificarse como «gay» o «lesbiana» y pensar «este es QUIEN SOY» es la siguiente línea de pensamiento: «Dado que éste es QUIEN SOY, tengo el derecho de encontrar un amante de mi propio sexo con quien pueda expresar mis sentimientos sexuales.  La enseñanza moral de la Iglesia referente a la actividad homosexual no puede ser correcta».

Recomendamos leer detenidamente las respuestas del Padre John Harvey en la edición revisada de Siempre Nuestros Hijos.  El Padre discute extensamente los problemas con los términos «gay» y «lesbiana» dentro de un contexto católico.

Lo ideal sería que los jóvenes católicos que experimentan atracción hacia el mismo sexo tuvieran acceso a terapeutas y sacerdotes católicos que respalden sólidamente las enseñanzas de la Iglesia en relación con la castidad.  Tanto el terapeuta como el sacerdote deben considerar el hecho de que algunas personas tienen el potencial de avanzar hacia la atracción heterosexual, aunque una persona con atracción hacia el mismo sexo no está obligada a avanzar en esa dirección y tampoco debe ser obligada a ello.  Incluso si ese joven descubre que su atracción al mismo sexo es persistente a medida que transcurre su vida, el terapeuta y el sacerdote deben trabajar juntos para ayudar al joven a encontrar la paz, a medida que crece en castidad interior en unión con Cristo.  Es preferible que las escuelas secundarias católicas faciliten recursos a sus estudiantes, tales como consejeros, sacerdotes y quizás otros modelos confiables adultos que puedan ofrecerles orientación personalizada de una manera privada y confidencial.