La atracción hacia el mismo sexo en mujeres católicas que desean vivir castamente

Published in: Homiletic & Pastoral Review

Author: P. James McTavish, FMVD

Published: 26 de enero del 2024


La atracción hacia el mismo sexo
en mujeres católicas
que desean vivir castamente

P. James McTavish, FMVD


Síntesis

Un número creciente de mujeres católicas con atracción al mismo sexo (AMS) están interesadas en conocer la enseñanza de la Iglesia Católica sobre este tema. Hasta ahora no hay documentos magisteriales específicos dedicados únicamente a las mujeres con atracción hacia el mismo sexo (o “lesbianismo”), y este artículo puede servir como una respuesta inicial. La primera parte proporciona algunos elementos esenciales de fondo para ayudar a entender la atracción femenina hacia personas del mismo sexo. La segunda parte del artículo ofrece algunas sugerencias prácticas para el apoyo pastoral de mujeres con atracción al mismo sexo. También se comparten las experiencias de la Srta. T y la Srta. J., mujeres católicas con atracción al mismo sexo que se esfuerzan por vivir castamente. Se espera que el contenido ayude a arrojar algo de luz sobre las cuestiones pastorales que rodean esta realidad, especialmente en el acompañamiento de mujeres con AMS que eligen libremente la castidad y se esfuerzan por vivir plenamente su vocación cristiana.

Atracción al mismo sexo en mujeres católicas que desean vivir castamente

No es tan fácil encontrar textos sobre la atracción hacia el mismo sexo (AMS) en mujeres, especialmente desde una perspectiva católica. La mayoría de los artículos católicos sobre la homosexualidad se enfocan en la homosexualidad masculina; raras veces se aborda el tema de la atracción hacia el mismo sexo en las mujeres. Un recurso útil es el Catecismo de la Iglesia Católica, que describe algunos principios generales de la enseñanza de la Iglesia sobre las personas con AMS. [1]

Para muchos en el mundo actual, la AMS femenina (“o lesbianismo”) simplemente no es un problema. Esto se puede ver en la manera excesiva en que se promueve e incita, a través de medios como la música, la televisión y los servicios de video por internet, a probar y experimentar teniendo relaciones con personas del mismo sexo. Una canción de moda de una cantante dice, “I kissed a girl and I liked it, the taste of her cherry ChapStick. I kissed a girl just to try it, I hope my boyfriend don’t mind it. It felt so wrong, it felt so right, don’t mean I’m in love tonight” [“Besé a una chica y me gustó el sabor de su labial de cereza. Besé a una chica, solo para probarlo, espero que a mi novio no le importe. Se sintió tan mal, se sintió tan bien, no significa que esté enamorada esta noche”] (I kissed a Girl, Kate Perry, 2008). Otra canción titulada “Girls like girls” (“A las chicas les gustan las chicas”) de una vocalista (Hayley Kiyoko, 2015) dice, “I’m real and I don’t feel like boys . . . Girls like girls like boys do, nothing new” (Soy real y no siento como los chicos… A las chicas les gustan las chicas, como a los chicos, nada nuevo”). Con tanto apoyo a las relaciones entre personas del mismo sexo, no es de sorprender que cada vez más mujeres jóvenes puedan sentir que en verdad son lesbianas, incluso si solo están experimentando o explorando su sexualidad. ¿Cómo puede una mujer católica con AMS navegar estos mares tan agitados si desea vivir castamente?

El llamado a la castidad

Los obispos católicos de los Estados Unidos, en sus pautas para el acompañamiento pastoral de personas con una inclinación homosexual comentan, “En nuestra sociedad, la castidad es una virtud en particular que requiere esfuerzo especial. Todas las personas, ya sean casadas o solteras, están llamadas a una vida casta. La vida casta vence a los deseos humanos desordenados tales como la lujuria y lleva a la expresión de los deseos sexuales en armonía con la voluntad de Dios”. [2] El Catecismo de la Iglesia Católica enseña, “La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado”. [3] A veces, puede ser una batalla difícil y los santos nos lo recuerdan. “De todos los combates”, dice San Agustín, “el combate por la castidad es el más violento, porque es un combate diario y son raros los que salen victoriosos de este combate”. [4] San Alfonso María de Ligorio, nuestro santo patrono de la teología moral en la Iglesia Católica no subestima el desafío de vivir castamente: “Grande es, por tanto, el precio de la castidad, y más terrible aún es la guerra que hace la carne al hombre para arrebatarle esta virtud. La carne es el arma más poderosa que tiene el demonio para esclavizar al hombre”.[5] Parece ser incluso más difícil vivir castamente en nuestro mundo moderno, particularmente por toda la exposición mediática que parece promover e incluso celebrar la inmoralidad. Más adelante volveremos a algunas maneras de ser y vivir que pueden promover la vida casta. Por ahora, nos enfocaremos en la cuestión de cuál podría ser la causa de la AMS femenina.

Causas

A menudo, hay mucho interés sobre la causa de la atracción al mismo sexo, junto al deseo de dar nombre o identificar las razones particulares del porqué una persona tiene estos sentimientos o atracciones. Sin embargo, es importante recordar que cada persona es un misterio único. El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que “Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado”. [6] La enseñanza del apostolado Courage es que la causa de la atracción al mismo sexo “es difícil y complejo de explicar con simples teorías”. [7] Incluso la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés), señala en su sitio web que:

No hay consenso entre los científicos sobre las razones exactas del porqué un individuo desarrolla una orientación heterosexual, bisexual, gay o lesbiana. Aunque muchas investigaciones han examinado las posibles influencias genéticas, hormonales, de desarrollo, sociales y culturales en la orientación sexual, no han surgido ningunos resultados que permitan a los científicos concluir que la orientación sexual se determine por algún factor o factores en particular. Muchos piensan que tanto la naturaleza como la crianza desempeñan papeles complejos; la mayoría de las personas experimentan poco o ningún sentido de elección sobre su orientación sexual. [8]

La APA enfatiza que la orientación sexual no se determina por ningún factor particular como los genes, por eso es mejor evitar frases como “nació así”. [9] [Estas frases] pueden estar de moda, sin embargo, son demasiado simplistas y no tienen el respaldo de los hallazgos científicos actuales.

En muchos atributos humanos complejos, como la inteligencia, por ejemplo, la genética juega un papel en el sentido de que nuestros genes pueden predisponer, pero no causar. En el caso de la inteligencia, no solo se “nace inteligente”, sino que todavía hay que aprender a hablar, estudiar mucho, etc. En la atracción hacia el mismo sexo, puede haber influencias genéticas, pero hasta ahora no se ha determinado que sean causales. Como en la mayoría de los aspectos más complejos de nuestro ser, es probable que la sexualidad sea multifactorial, involucrando tanto a la naturaleza como a la crianza.

Esto está bien resumido en un estudio del 2019 sobre personas que experimentan AMS, donde dice que “Quedan muchas incertidumbres por explorar, incluyendo el cómo las influencias socioculturales en la preferencia sexual pueden interactuar con las preferencias genéticas. En general, nuestros resultados…enfatizan la complejidad de la sexualidad”. [10]

Personas con AMS

Un detalle importante es que, en muchos documentos de la Iglesia, y en la mayor parte del acompañamiento pastoral, la terminología preferida para referirse a una persona homosexual es “persona con atracción al mismo sexo” (AMS). El cardenal Ratzinger nos recordaba que “La persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser definida de manera adecuada con una referencia reductiva sólo a su orientación sexual”. [11] El propósito de usar el término “personas con AMS”, es evitar etiquetar a la persona; después de todo, una persona es más que su sexualidad. Sin embargo, en la prensa secular, en las redes sociales, en la mente de la mayoría de las personas, e incluso en la literatura científica se usa ampliamente la nomenclatura “LGBT” (lesbiana, gay, bisexual o transgénero), no solo como un término de referencia, sino como una descripción de identidad.

También es útil comprender y diferenciar entre la persona, sus inclinaciones y sus actos. La visión católica siempre da valor y precedencia a la persona, no solo a su sexualidad. En este espíritu, deberíamos considerar a las “personas que experimentan atracción al mismo sexo” en vez de usar lo que podría ser una etiqueta genérica como “lesbiana” o “gay”.

Al considerar la inclinación u orientación, se toman en cuenta las emociones, atracciones, deseos y pasiones de la persona. Es importante subrayar que la Iglesia NO considera la atracción al mismo sexo como un pecado en sí misma. Esta es una confusión bastante común que conduce a declaraciones erróneas como “el lesbianismo es un pecado”. ¡Lo que es pecado es decir eso, ya que dicha declaración carece de precisión! La iglesia enseña que “la particular inclinación de la persona homosexual no es pecado en sí misma”. [12] Lo que puede ser pecaminoso es lo que hacemos con nuestras atracciones, al nivel de los pensamientos, palabras y obras. Ver pornografía, por ejemplo, es un acto pecaminoso y probablemente llevará a más pensamientos lujuriosos. En la lujuria, usualmente se trata al otro como un objeto, degradando así su dignidad. Cuando un pensamiento lujurioso comienza como una tentación, lo virtuoso sería resistirse a él, “cambiar el canal”, rezando una avemaría, por ejemplo, y simplemente no alimentando más ese pensamiento, sino tratar de cortarlo o desviar el curso del pensamiento.

Al mencionar los pensamientos deliberados, estamos entrando ya en el ámbito de los actos, porque pensar en otra persona lujuriosamente u optar por evitar deleitarse en una fantasía, es ya un acto. Hemos dicho ya que la Iglesia no condena la atracción u orientación hacia el mismo sexo, pero enseña con mucha claridad sobre la inmoralidad de los actos homosexuales, de forma tal que “no pueden recibir aprobación en ningún caso”. [13] No siempre se aprecia la sabiduría de esta enseñanza, aun dentro de la Iglesia. Recientemente, el mismo Papa Francisco reiteró firmemente esta enseñanza en una nota escrita a mano dirigida al P. James Martin, SJ, quien le había preguntado al respecto. En su carta, el Papa escribió y reafirmó que “Todo acto sexual fuera del matrimonio es pecado”. [14] También recordó que “Hay que tener en cuenta las circunstancias que disminuyen o aumentan la culpa”, nuevamente en plena comunión con la enseñanza católica. [15]

¿Qué tan común es la AMS femenina?

No todos los países recopilan información sobre la identidad u orientación sexual de la población. Por esta razón, no hay una estadística que capte plenamente una realidad global, ya que esa investigación aún está por realizarse. Se obtendrán distintos resultados dependiendo de lo que se pregunte, ya que las preguntas podrían ser sobre atracción, identidad, orientación, o comportamiento. Sabemos que el número de personas que se identifican como LGBT en las encuestas está aumentando, especialmente entre los jóvenes. La encuesta Gallup en los Estados Unidos reportó en el 2021 que 7.1% de las personas se identifican como LGBT. Las cifras generales parecen estar aumentando y no es fácil saber si esto se debe a una mayor incidencia o a una mayor promoción LGBT. Lo más probable es que la aprobación cultural esté aumentando la aceptación y popularidad [del movimiento] LGBT así como el éxito de la comunidad LGBT en acoger nuevos miembros, y el fracaso general de la Iglesia para hacer lo mismo.

En esta cifra de 7.1%, las personas lesbianas, gay, bisexuales y transgénero se incluyen todas juntas, haciendo difícil extraer cifras sobre un grupo en particular. En otras encuestas, se suele hacer preguntas sobre si la mujer es lesbiana o bisexual. [16] Lo que parece claro es que hay más hombres que se identifican como gay, que mujeres que se identifican como lesbianas. Considerando lo anterior, las cifras aproximadas de AMS serían 2-3% de hombres y 1-2% de mujeres.

Experimentar un “enamoramiento”

Con tanta presión, hoy en día, para “salir del armario”, una jovencita puede confundirse si experimenta un enamoramiento hacia otra chica o una mujer mayor. Tales enamoramientos suelen ser parte del crecimiento ya que, a menudo, la jovencita admirará algún rasgo o característica en otra mujer, o reaccionará fuertemente si es objeto de interés, atención o algún tipo de afecto por parte de ella. El P. John Harvey, fundador de Courage, ofrece algunos buenos consejos pastorales para este tipo de situaciones. “La chica adolescente a menudo confunde un «enamoramiento» hacia una chica mayor o una maestra, con un tipo de homosexualidad. Se le debe mostrar que solo está atravesando una fase de gran admiración y necesita tener cuidado de no convertir a la otra persona en un ídolo. Mientras tanto, debe seguir buscando amigos entre su grupo de compañeros y aprender a formar buenas relaciones humanas con ambos sexos”. [17]

Características de la AMS femenina

En otras situaciones, una mujer puede notar que sus sentimientos parecen ser mucho más que un enamoramiento pasajero. La experiencia de cada mujer será diferente, por eso debemos tener cuidado de no generalizar. Aquí puede ser útil describir a grandes rasgos algunas de las características típicas de las relaciones entre mujeres que experimentan AMS.

1.Intimidad emocional, no sexual

Típicamente, la relación será muy intensa emocionalmente. A menudo, una mujer con AMS, se siente mucho más atraída emocionalmente antes de sentirse atraída sexualmente hacia otra mujer. Sin embargo, en una sociedad hipersexualizada, la dimensión sexual de las relaciones tiende a ser más común. Esto también puede deberse a la pandemia de pornografía en internet, que con frecuencia muestra pornografía entre personas del mismo sexo.

Es cierto que, para la mayoría de las mujeres, la atracción hacia el mismo sexo comienza como un fuerte deseo o anhelo emocional, y luego se sexualiza en los pensamientos/fantasías—esto no siempre se debe a una hipersexualización de la sociedad (aunque ciertamente puede ser un factor influyente); a veces, la persona simplemente comienza a tomar conciencia del eros, sin ninguna influencia externa, en el contexto de una amistad particular con una persona del mismo sexo. Si bien uno siempre puede aprender a manejar tales pensamientos y sentimientos cultivando y desarrollando una castidad interior y pacífica en unión con Cristo, aún puede ser particularmente inquietante (para una joven católica, especialmente) cuando se da cuenta por primera vez de que se ve tentada por pensamientos sexuales con otra mujer en vez de un hombre. En otras palabras, hay una capa extra de preocupación —no es solo “Señor, ayúdame a superar los pensamientos lujuriosos” —sino que comienzas a decir, “Señor, ¿por qué siento la tentación de tener pensamientos sexuales con alguien del mismo sexo?” (Srta. T).

2.Vínculos intensos pero frágiles

Aunque los vínculos puedan ser fuertes, a menudo están cimentados sobre el miedo y la ansiedad que genera el temor de ser abandonada. Frecuentemente, los celos y la actitud posesiva son un problema.

3.Socialmente exclusiva

Gradualmente, se puede llegar a romper con el círculo de familiares y amigos a medida que la relación se vuelve cada vez más exclusiva.

4.Puede haber sentimientos en contra de los hombres

A veces puede haber aversión hacia los hombres o hacia las relaciones heterosexuales. El origen de estos sentimientos puede variar. A veces, la mujer ha crecido con un modelo muy pobre del matrimonio y quizás se ha dicho, consciente o inconscientemente, “Nunca quiero estar en ese tipo de relación”. Tal vez su padre fue cruel o antipático con su madre o con ella.

El abuso sexual infantil (ASI) previo puede ser un factor determinante en el desarrollo de sentimientos de aversión hacia los hombres. El abuso pudo haber sido emocional, físico o sexual. Varios estudios sugieren que el ASI no solo es más común en lesbianas que en mujeres heterosexuales, sino mucho más severo. [18]

Es difícil ver cómo puede encontrarse una genuina complementariedad en la relación entre personas del mismo sexo, ya que la base de la complementariedad es la diferencia sexual. En la relación entre personas del mismo sexo, no hay diferencia sexual, ya que ambas son mujeres.

Es cierto, una relación entre personas del mismo sexo nunca tendrá verdadera complementariedad; sin embargo, a menudo podremos ver que, en una relación entre personas del mismo sexo, particularmente entre mujeres, una de las personas asumirá un papel mucho más masculino, mientras que la otra asumirá un papel femenino más tradicional. Creo que esto se debe a que, en realidad, estamos programados para la complementariedad en una relación sexual, e incluso las relaciones entre personas del mismo sexo tratan de simular esto en cierto grado, aunque siempre sin éxito. Por esto, a menudo, se verán parejas de mujeres en las que una parece más tosca o masculina con una mujer más naturalmente femenina, pero que solo se siente segura de expresar esa femineidad natural cuando está con alguien que no es un hombre real. Según mis propias observaciones y experiencia, muchas personas que experimentan atracciones persistentes hacia el mismo sexo también están luchando, hasta cierto punto, en sentirse confiadas con su identidad sexual dada por Dios, como hombre o mujer, y a veces se sienten incapaces de encarnar o expresar las cualidades correspondientes a la masculinidad y la feminidad (Srta. T.)

5. Dependencia emocional

Janelle Hallman, en su obra maestra The Heart of Female Same-sex Attraction (El corazón de la atracción femenina hacia el mismo sexo) presenta algunas características esclarecedoras sobre la dependencia emocional. [19] Hallman señala que, en una relación entre dos mujeres [que experimentan AMS], la formación rápida o extremadamente intensa de la relación a menudo se basa en la idealización.

• La relación tiene que ver con la conexión, no con el sexo, y requiere una conexión constante. Fomenta el enredo y la pérdida de yo. La mujer se pierde a sí misma tratando de encontrarse en la otra mujer. La cercanía se consigue al precio de la individualidad. Una mujer comentó, “Me pregunto cuánto he cambiado de mí misma para sentirme completamente amada”.

• Requiere exclusividad al grado de que llegan a realizar juntas todas las actividades recreativas y sociales. Nunca pueden separarse. La separación produce intensos sentimientos de celos a causa de una intensa actitud posesiva. Tienen que permanecer en contacto constante, por ejemplo, por teléfono. El círculo de amigos y familiares disminuye, a menos que lo compartan mutuamente.

• A menudo, la relación es dramática, con muchos altibajos, y se vive a un ritmo acelerado. No son aburridas. Cuando la relación es acelerada, dramática y llamativa, la mujer puede ignorar sus necesidades más profundas porque está demasiado absorta en el drama externo de la relación.

• A veces, la relación se prolonga y se resiste al rompimiento, y cuando finalmente termina, resulta trágico para ambas personas. La relación se vuelve parte de un ciclo sin fin. Pocas de estas mujeres tienen los recursos internos para enfrentar lo que está sucediendo y, por lo tanto, pasan así a la siguiente relación. En vez de tomarse el tiempo para vivir su duelo y sanar, se lanza a una nueva relación condenada a la dependencia.

El fenómeno de la cercanía emocional extrema que se desarrolla se ha definido como “fusión” o “fundición”. Es como si se tuviese dos mujeres que por dentro son niñas pequeñas que buscan a sus madres. Cuando se conocen, se vuelven una, pero al hacerlo, pierden su propia identidad. Este tipo de dependencia y exclusividad emocional podría tener efectos perjudiciales en sus relaciones con otras personas y/o en su dinámica familiar y comunitaria.

Cuestiones sin resolver

Hemos dicho que es difícil, y muy probablemente no tan útil, tratar de identificar las causas. [20] Sin embargo, pudiese ser que una mujer con AMS tenga algunos problemas coexistentes con los que tiene que lidiar. Esta no será la causa en cada caso, pero algunos posibles aspectos que podrían requerir atención incluyen cuestiones sin resolver con la madre/o el padre, heridas causadas por un abuso previo, dificultades para abrazar la femineidad, y problemas relacionados con la imagen personal y corporal. [21]

Un problema puede ser incluso aceptar nuestra propia femineidad. Esto puede ser muy fuerte. A algunas mujeres ni siquiera les gusta la palabra “femineidad” porque piensan que no encajan entre las mujeres por no ser “una mujer típica o una chica femenina” (Srta. J.)

Es cierto que no hay una respuesta absoluta o general del porqué una persona particular experimenta atracción hacia el mismo sexo, ya que cada ser humano es único y experimenta la vida de manera única. Esto no significa que quien explora las posibles causas del porqué experimenta atracciones hacia el mismo sexo no vaya a beneficiarse; puede que no encuentre todas las respuestas y que, en verdad, siga siendo, en mayor parte, un misterio, pero también podría aprender algunas cosas sobre sí misma o llegar a comprenderse un poco mejor si comienza a indagar en estas cosas, al menos hasta cierto grado. Aun así, lo más importante es enfocarte en cómo vas a vivir tu vida, cualquiera que sean tus atracciones o tentaciones. El llamado es a profundizar cada vez más en la relación con Cristo y desarrollar una vida de castidad interior en unión con Él. Este es el llamado de todo ser humano sobre el planeta, cualquiera que sea su origen, sus debilidades o tentaciones (Srta. T.)

Apoyo pastoral

La correcta formación de la conciencia

Para construir una casa, y una vida virtuosa, los cimientos deben ser firmes. A veces es difícil encontrar la información correcta para formar adecuadamente la conciencia. A menudo, muchos católicos de buena voluntad terminan confundidos al leer la llamada “doctrina católica” sobre la AMS. El cardenal Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, aludió a esto diciendo que “todo alejamiento de la enseñanza de la Iglesia, o el silencio acerca de ella, so pretexto de ofrecer un cuidado pastoral, no constituye una forma de auténtica atención ni de pastoral válida”. [22] Los obispos canadienses comentaron sobre el tema de los jóvenes y la AMS que “evadir las preguntas difíciles o diluir la enseñanza de la Iglesia es siempre un daño. Tales actitudes pueden conducir a los jóvenes a un grave peligro moral”. [23] Los obispos de los Estados Unidos también advierten que “hay rasgos específicos a la cultura occidental contemporánea que inhiben la recepción de la enseñanza de la Iglesia sobre cuestiones sexuales en general y sobre la homosexualidad en particular”. [24]

Es necesaria una formación correcta de la conciencia. Visto como, “eres lo que comes”, una persona con AMS debería cuidar las fuentes de información que usa. Incluso las organizaciones científicas reconocidas pueden manejarse con algún sesgo o prejuicio, y presentar datos según su propio “credo” o sistema de creencias. [25] A este respecto, las palabras del Papa Francisco son bastante aleccionadoras: “Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores”. [26]

Para llegar a lo más profundo de la conciencia, es importante cultivar la interioridad que se nutre de los periodos de silencio, en la contemplación atenta y orante de la Palabra, en el sustento obtenido de los sacramentos y en la enseñanza de la Iglesia” [27] Se necesita tener mucho cuidado al seleccionar el material y la información que se utilizará para formar la conciencia. Y no debemos sorprendernos de encontrar tanta información contraria, como lo señaló san John Henry Newman en su obra sobre la conciencia, cuando dijo que, “el sentido del bien y del mal, que es el primer elemento de la religión, es tan delicado, tan inconstante, tan fácilmente desconcertado, oscurecido, pervertido, tan sutil en sus métodos argumentativos, tan impresionable por la educación, tan sesgado por el orgullo y la pasión, tan inestable en su curso” que necesitamos la ayuda de la Iglesia y su Magisterio. [28]

Oración

La oración es una de las cinco metas de Courage. Sin la oración, no se puede tener la fortaleza o la gracia para vivir castamente. Es en y a través de la oración que nos sentimos amados, acogidos y aceptados en nuestros límites y debilidades. También recibimos la gracia para seguir recorriendo el camino cristiano en el seguimiento de Jesús. El Catecismo de la Iglesia Católica subraya que, “Orar es una necesidad vital: si no nos dejamos llevar por el Espíritu, caemos en la esclavitud del pecado”. [29] Sin la oración, no podemos vivir castamente. San Alfonso María de Ligorio reconocía el gran poder de la oración en la lucha contra las tentaciones de la carne:

Conviene sobre todo que estemos persuadidos que nadie podrá vencer las tentaciones impuras de la carne si no se encomienda al Señor en el momento de la tentación. Tan poderoso y terrible es este enemigo que cuando nos combate se apagan todas las luces de nuestro espíritu y nos olvidamos de las meditaciones y santos propósitos que hemos hecho, y no parece sino que en esos momentos despreciamos las grandes verdades de la fe y perdemos el miedo de los castigos divinos. Y es que esa tentación se siente apoyada por la natural inclinación que nos empuja a los placeres sensuales. Quien en esos momentos no acude al Señor está perdido. La única defensa contra esta tentación es la oración. [30]

Desde luego, la oración no es solo necesaria para luchar contra la tentación, sino también para enamorarse y permanecer enamorados de Jesús. “Enamórate, permanece enamorado y eso lo decidirá todo”. [31]

Castidad

Como hemos destacado, el consejo de mantener un corazón puro será, a menudo, contracultural, ya que “Hay muchas fuerzas en nuestra sociedad que promueven una visión de la sexualidad en general, y de la homosexualidad en particular, que no están de acuerdo con el propósito y plan de Dios para la sexualidad humana”. [32] Algunos pasajes del Magisterio de la Iglesia pueden ayudar a aclarar cuál es la meta de la castidad. “La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado”. [33] El Pontificio Consejo para la Familia escribió:

La castidad es la afirmación gozosa de quien sabe vivir el don de sí, libre de toda esclavitud egoísta. Esto supone que la persona haya aprendido a descubrir a los otros, a relacionarse con ellos respetando su dignidad en la diversidad. La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas. La castidad torna armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior. [34]

Vivir castamente ayuda a la persona que experimenta AMS a integrarse más. Las heridas del pasado pueden sanar y los daños restaurarse, como describió san Agustín, “La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos”. [35]

La castidad comienza en el corazón y en la mente. Orar con la Palabra de Dios puede brindarnos un buen material para reflexionar. Si nuestras mentes están “vacías”, pueden divagar más fácilmente. No debemos desalentarnos demasiado si vienen las tentaciones, como, por ejemplo, recordar a un amigo con afecto, luego con un poco más de afecto, luego… ¡es mejor cambiar de pensamiento antes de que suba de tono! Una tentación no es aún un pecado, así que, si somos rápidos y ágiles, podemos intervenir antes de que ocurra un pecado al nivel del pensamiento. Desde luego, lo que debe evitarse es envenenar la mente y el corazón viendo pornografía.

Evitar la pornografía

Se debe tener cuidado de evitar ver pornografía. La máxima es válida y cierta —No pensarás en aquello que no ves. Si en el área de los pensamientos es ya un reto, imagínense lo imposible que se vuelve tener pensamientos castos si se consume veneno a diario. El profeta Jeremías anunció: “Pues la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios” (Jeremías 9, 20). San Alfonso María de Ligorio, comentando este pasaje, escribió: “Porque, así como para defender una plaza no basta con cerrar sus puertas si se deja que el enemigo entre por las ventanas, así de nada nos valdrán los otros medios para conservar la castidad si no tenemos la preocupación de cerrar los ojos”. [36] Los ojos son las ventanas del corazón. Así que, “Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida” (Proverbios 4,23).

Amistades sanas

“La virtud de la castidad se desarrolla en la amistad”. [37] Es hermoso tener buenos amigos, como compañeros del camino, para compartir las alegrías y los altibajos. Si una persona ha vivido una vida sexual muy activa, puede que no sea tan fácil volver a, o descubrir la belleza y la riqueza de las amistades no eróticas. ¡Pero vale la pena el esfuerzo! Por eso, los obispos canadienses recomiendan “que cultiven amistades virtuosas y castas, aunque no exclusivamente con otras personas del mismo sexo. La verdadera amistad mejora tu capacidad de vivir castamente, mientras que el vivir aislado, miedo o amargura socava una vida saludable y santa”. [38]

Es por esto que el apostolado Courage es tan importante. A través de nuestras reuniones, conferencias, retiros y días de recogimiento y oración, desarrollamos amistades duraderas con otras personas que son verdaderos compañeros de camino; comprendemos las batallas de los demás y compartimos las mismas metas con la esperanza de vivir un día el gozo eterno con Cristo, a través de su gracia y en fidelidad a la enseñanza auténtica de Su Iglesia. (Srta. T)

Encontrar una misión

Todo el mundo necesita una misión. No es solo un complemento opcional de la vida cristiana, sino algo esencial. Básicamente, la misión nos salva de… ¡nosotros mismos! Cuando comienzo a abrir mis ojos a las necesidades de los demás, empiezo a liberarme del egocentrismo excesivo. La mujer que experimenta atracción al mismo sexo, al ser miembro de la Iglesia que, por naturaleza, es misionera y va en salida, se beneficiará al participar en la misión ya que la realización de obras apostólicas y caritativas es un elemento de valor comprobado”. [39] Es interesante la manera en que el Papa Francisco habla de la misión. ¡Nos recuerda a todos que somos una misión, no que tenemos una misión! “Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión”. [40] En otro momento, nuestro Papa escribe, “Soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo”. [41] Me gusta decir este mantra cuando me siento desanimada. En vez de repetir “Soy una misión imposible”, mejor me quedo con “¡Soy una misión en esta tierra!” San John Henry Newman lo explica de esta manera:

Cualquiera que respire…tiene una misión, tiene una obra. No fuimos enviados a este mundo para nada; no nacemos al azar… Dios nos ve a cada uno de nosotros; Él crea cada alma, la insufla en el cuerpo, una por una, con un propósito. Él necesita —se digna necesitar— a cada uno de nosotros. Tiene un fin para cada uno de nosotros… Así como Cristo tiene su obra, nosotros también tenemos la nuestra; como Él se regocijó en hacer Su obra, también nosotros debemos regocijarnos en hacer la nuestra.

Algunas misiones particulares podrían incluir el ayudar en un capítulo de Courage, brindar apoyo y ánimo a otra mujer que experimente AMS, o ayudar en algún proyecto caritativo de la parroquia local. El Espíritu Santo siempre nos mostrará el camino cuando pidamos ayuda —hay mucho trabajo por hacer, ya que la mies es mucha, pero los obreros pocos.

Viendo las características de las mujeres que experimentan AMS, necesitamos ayuda para atender las heridas que nos llevan a buscar afirmación, intimidad y unión con las mujeres. Sí, necesitamos la verdad de las enseñanzas de la Iglesia, pero también la belleza y la guía delicada de buenos sacerdotes y laicos. Sí, necesitamos una misión, necesitamos servir a los demás para levantar la mirada de nosotras mismas. Luego necesitamos que se nos anime, no solo a ayudar en nuestra parroquia, sino a ser mujeres magnánimas. Una mujer magnánima está dispuesta a hacer algo grande e incluso difícil; se esfuerza por hacer lo que es digno de honor, sin embargo, no piensa mucho en los honores del mundo; es agradecida, humilde, generosa, confiada en el favor de Dios y fuerte en la esperanza (Srta. J.)

Dirección espiritual

La Tradición de la Iglesia siempre le ha dado importancia a la dirección espiritual o a algún tipo de acompañamiento espiritual en el camino. ¡La dirección espiritual no solo ayuda a evitar desastres! También ayuda a saber hacia dónde sopla el Espíritu para que podamos izar las velas y navegar. La dirección espiritual frecuente definitivamente ayuda a allanar los montes (los obstáculos en nuestro camino, como el orgullo), y a rellenar los valles (para ajustar de alguna manera nuestros defectos, fallas y lo que nos falta).

Como señaló el P. John Harvey:

Además, por medio de la dirección espiritual frecuente, la persona con AMS puede formular y comenzar a vivir este plan de vida. A menudo, las personas con AMS han experimentado ya la soledad y la insatisfacción de cualquiera de los dos patrones de la actividad sexual, es decir, la promiscuidad o una relación estable con una persona del mismo sexo. Insatisfechas con estas experiencias, están listas para escuchar la propuesta amable de un nuevo enfoque, por difícil que parezca. La tarea del director espiritual es mostrarle a la persona con AMS que es posible vivir una vida casta y feliz sin aislarse de la sociedad.

Parte del desafío consiste, entonces, en encontrar un buen director espiritual.

Aunque la dirección espiritual es sumamente valiosa, puede ser complicada para las mujeres con AMS. Ellas pueden sentir aversión hacia los hombres, especialmente hacia aquellos en posiciones de autoridad, o tener miedo de acercarse demasiado a una directora espiritual. Así que no bastará cualquier director espiritual (Srta. J)

Conclusión

Una mujer católica con AMS que desea seguir los pasos de Cristo en nuestro clima social actual deberá tener determinación. Habrá muchas voces que buscarán desanimarla, no solo de fuera, sino tristemente también dentro de la Iglesia. Las palabras de la Carta a los Hebreos son alentadoras: “No pierdan entonces la confianza, a la que está reservada una gran recompensa” (Hebreos 10, 35); y también de San Pablo: “¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen” (1 Corintios 9, 24-25). El Catecismo de la Iglesia Católica también da ánimo a las personas con AMS: “Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana”. [42] Lo que también es muy alentador en el camino cristiano, especialmente cuando sentimos el peso de la cruz, es recordar que detrás de nosotros y de cada uno de nuestros pasos, hay muchas vidas a las que podemos inspirar con nuestra perseverancia.

Termino con un pasaje de la vida de Santa Teresa de Lisieux. En su lecho de muerte estaba orando con el Cantar de los Cantares (1, 4) donde dice: “Llévame contigo. ¡Corramos!”. Jesús le ayudó a entender que entre más se acercaba a Él, aquellos a quienes ella amaba, más le seguirían a Él también. Lo explica así en sus propias palabras:

Jesús me ha dado un instrumento sencillo para cumplir mi misión… Me ha hecho entender esta palabra de los Cánticos: «Atráeme, nosotros corremos al efluvio de tus perfumes». Oh, Jesús, por lo tanto, tampoco hay que decir: «Atrayéndome, atrae las almas que amo». Esta simple palabra: «Atráeme» es suficiente. Señor, lo entiendo: cuando un alma se ha dejado atraer por el olor embriagador de tus perfumes, no puede correr sola, todas las almas que ama son arrastradas detrás de ella. Esto sucede libremente, sin esfuerzo, es una consecuencia natural de su atracción hacia ti. [43]

Al andar por el camino de la santidad, conscientes de que esto también implica cargar la cruz cada día (véase Lucas 9, 23), una mujer que desea vivir castamente siguiendo el llamado de todos los bautizados, también está abriendo un camino de salvación para muchas otras personas. [44] Esto requiere un poco de esfuerzo, determinación, perseverancia, valentía y, sobre todo, la gracia de Dios.

Que la Santísima Virgen María nos siga animando en este camino de redención.

 

El artículo del P. James McTavish “Same Sex Attraction in Catholic Women who Desire to Live  Chastely” fue traducido por Courage Internacional y publicado en inglés el 26 de enero del 2024 en la revista en línea Homiletic & Pastoral Review:  

https://www.hprweb.com/2024/01/same-sex-attraction-in-catholic-women-who-desire-to-live-chastely/   


Referencias y notas: 

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, 2357-2359. El Catecismo tiene cuatro párrafos sobre la AMS. La AMS femenina es una cuestión pastoral creciente, pero aún no existen documentos específicos del Magisterio dedicados exclusivamente a este tema. 
  2. Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, “Ministerio a las personas con inclinación homosexual: Directrices para la atención pastoral”, 8.
  3. Catecismo de la Iglesia Católica, 2339.
  4. San Agustín, Serm. 293, citado por San Alfonso María de Ligorio, “Sobre la castidad del sacerdote”, La dignidad y santidad sacerdotal.
  5. San Alfonso María de Ligorio, “Sobre la castidad del sacerdote”, La dignidad y santidad sacerdotal.
  6. Catecismo de la Iglesia Católica, 2357.
  7. Courage Internacional, Manual de capellanes de Courage y EnCourage, 64 [en la versión en español].
  8. Asociación Americana de Psicología. “Sexual Orientation & Homosexuality” (“Orientación sexual y homosexualidad”).
  9. The Tablet, un periódico semanal católico influyente publicado en Londres, parece haber caído en este error en un editorial reciente titulado, “Homosexuality – A Church teaching with shaky foundations” (“Homosexualidad –Una enseñanza de la Iglesia con cimientos precarios), que categórica, pero equivocadamente, dice que la homosexualidad “ahora se entiende como una orientación innata y para toda la vida”. Esta declaración en sí misma es bastante precaria, ya que no existe ninguna investigación creíble en el campo que respalde tal declaración. The Tablet, 2.
  10. Andrea Ganna et al., 2019. “Large-scale GWAS” (“EAGC de gran escala”), 76-93.
  11. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 16.
  12. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 3.
  13. Catecismo de la Iglesia Católica, 2357.
  14. Papa Francisco, 28 de enero del 2023. Osservatore Romano, “Lettera del Papa a padre James Martin su omosessualità e peccato”: Aquí se puede leer una traducción al español de la carta del Papa: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2023-01/papa-francisco-carta-padre-james-martin-homosexualidad.html
  15. Por ejemplo, en el Catecismo de la Iglesia Católica (núm.1860) encontramos que, “La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos”.
  16. Office For National Statistics (Oficina de Estadísticas Nacionales). En la encuesta sobre orientación sexual, Reino Unido: 2018, “Los hombres (2.5%) eran más propensos a identificarse como LGB que las mujeres (2.0) en el 2018”.
  17. John F. Harvey, Same Sex Attraction: Catholic Teaching and Pastoral Practice [Atracción hacia el mismo sexo: Doctrina católica y práctica pastoral]. New Haven, CT: Knights of Columbus Supreme Council, 2007, 34.
  18. Véase Sharon C. Wilsnack et al., “Characteristics of childhood sexual abuse” (“Características del abuso sexual infantil”), 260-265.
  19. Janelle Hallman, The Heart of Female Same-Sex Attraction [El corazón de la atracción femenina hacia el mismo sexo] (Westmont, IL: InterVarsity Press, 2008). Los siguientes puntos en mi sección “dependencia emocional” se tomaron de las páginas 100-104.
  20. Incluso el Catecismo de la Iglesia Católica señala que “Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado” (2357).
  21. Para una visión más completa, véase Timothy G. Lock, “Same-Sex Attractions” (“Atracciones hacia el mismo sexo”) 265-270.
  22. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 15.
  23. Conferencia Episcopal Canadiense, “Pastoral Ministry to Young People with Same-Sex Attraction,” (“Ministerio Pastoral a Jóvenes con Atracción hacia el Mismo Sexo”), 16.
  24. Conferencia Episcopal de los Estado Unidos, Ministry to Persons with a Homosexual Inclination” (“Ministerio a las personas con inclinación homosexual: Directrices para la atención pastoral”), 14.
  25. Un ejemplo de esto sería la declaración de la Asociación Médica Mundial de que la homosexualidad es una variación natural de la sexualidad humana. Véase: https://www.wma.net/es/que-hacemos/derechos-humanos/lgbt/
  26. Francisco, Evangelii gaudium, §64.
  27. Sínodo de los obispos, “Young People” (“Jóvenes”), 108.
  28. John Henry Newman, A letter addressed to his Grace (traducido como: “Carta al Duque de Norfolk”), 60.
  29. Catecismo de la Iglesia Católica, 2744.
  30. Véase Joseph Oppitz, Alphonsus Liguori: The Redeeming Love of Christ – Selected Writings (Alfonso María de Ligorio: El amor redentor de Cristo-Obras selectas) New York, NY: New City Press, 70–71.
  31. A menudo atribuida al P. Pedro Arrupe, SJ, pero, de hecho, se cree que es una cita de Joseph Whelan, SJ. “Enamorarse”.
  32. Conferencia Episcopal de los Estado Unidos, “Ministry to Persons with a Homosexual Inclination” (“Ministerio a las personas con inclinación homosexual: Directrices para la atención pastoral”), 1.
  33. Catecismo de la Iglesia Católica, 2339. Por favor, nótese que me he tomado la libertad de modificar la redacción para favorecer a la audiencia femenina.
  34. Pontificio Consejo para las Familias, “Sexualidad humana: verdad y significado”, 17.
  35. San Agustín, citado en el Catecismo de la Iglesia Católica, 2340.
  36. Alfonso María de Ligorio, “Sobre la castidad del sacerdote”, La dignidad y santidad sacerdotal.
  37. Catecismo de la Iglesia Católica, 2347.
  38. Conferencia Episcopal Canadiense, “Pastoral Ministry to Young People with Same-Sex Attraction,” (“Ministerio Pastoral a Jóvenes con Atracción hacia el Mismo Sexo”), 22.
  39. John F. Harvey, Same Sex Attraction: Catholic Teaching and Pastoral Practice [Atracción hacia el mismo sexo: Doctrina católica y práctica pastoral], 23. Es importante considerar qué tipo de misión puede ayudar de la mejor manera a estas mujeres que experimentan AMS. ¿Qué tipo de actividad misionera puede ayudar a tratar las heridas que las llevan a buscar afirmación, intimidad y unión con otras mujeres?
  40. Francisco, “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019. https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/missions/documents/papa-francesco_20190609_giornata-missionaria2019.html
  41. Francisco, Evangelii gaudium, 273.
  42. Catecismo de la Iglesia Católica, 2359.
  43. P. Antonio Maria Sicari, “Santa Teresa del Niño Jesús y los sacerdotes”. https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cclergy/documents/jub_preti_20000517_sicari_sp.html
  44. Estoy muy agradecido con Rossana Goñi-Cuba de Courage Internacional (español) por alentarme a escribir este ensayo. Courage Internacional es un apostolado con aprobación eclesiástica que ofrece apoyo a quienes experimentan atracciones hacia el mismo sexo (visite www.couragerc.org/espanol). También estoy en deuda con la Srta. T. y la Srta. J., mujeres católicas con AMS y miembros activos de Courage, que revisaron este ensayo. Sus comentarios fueron extremadamente útiles y esclarecedores, por lo que los incluí en el artículo. Brindan profundidad y muestran la perspectiva de mujeres que han experimentado los desafíos de la AMS y la integración que resulta del esforzarse en ser fieles a las enseñanzas de la Iglesia Católica en el seguimiento de Cristo.

Perfil del autor:

El P. James McTavish es sacerdote misionero de la Fraternidad Misionera Verbum Dei. Antes de entrar en la vida consagrada, estudió medicina en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) y se licenció como Doctor en Medicina. Trabajó como cirujano y fue nombrado miembro del Real Colegio de Cirujanos de Edimburgo (FRCSEd). Estudió Teología Moral (Universidad – Alphonsianum) y Bioética (Universidad – Regina Apostolorum) en Roma. Ha publicado 75 artículos en revistas internacionales y ha escrito varios libros. Su dirección de correo electrónico para correspondencia es: jamesverbumdei@gmail.com