CON RESPECTO A DANIEL MATTSON

Este lunes me sentí devastado al enterarme que una acusación de inconducta sexual con un adolescente había sido hecha en las redes sociales en contra de mi amigo, Daniel Mattson. Dan es muy conocido en los apostolados de Courage y EnCourage, y en la comunidad católica, por hablar y escribir sobre el tema de las atracciones hacia el mismo sexo. Sin nunca haber sido un empleado de Courage International, Dan ha compartido su testimonio personal en conferencias organizadas por Courage; en el documental Deseo de los Collados Eternos (Desire of the Everlasting Hills) que Courage International produjo; en numerosos ensayos y entrevistas en varios medios de comunicación; y en sus memorias Por Qué No Me Llamo a Mí Mismo Gay: Cómo Recuperé Mi Identidad Sexual y Encontré Paz (Why I Don’t Call Myself Gay: How I Reclaimed My Sexual Identity and Found Peace).

La inconducta sexual alegada en contra de Dan Mattson implica comunicaciones de naturaleza explícita y sexual por teléfono y video en Internet (“chat rooms”) hace más de 14 años, años antes de su involucración con el apostolado de Courage. No se ha alegado que haya ocurrido contacto físico con el joven. Ni yo ni mi predecesor, el Padre Paul Check, habíamos recibido previamente alguna acusación de inconducta sexual en contra de Dan.

En la misma tarde que supe de esta situación tan desconcertante, reporté inmediatamente la información que tenía al Coordinador de Ambientes Seguros de la Diócesis de Bridgeport (donde está ubicada la Oficina de Courage) y a la Oficina de Servicios de Protección del Menor del Estado de Michigan (donde Dan vive), como se me solicita hacerlo por la ley civil y las políticas diocesanas. La investigación en Michigan está en proceso. Dan Mattson no será invitado a hablar o escribir, o tener alguna posición de liderazgo a nombre de Courage International en el futuro próximo. Me abstengo de más comentarios sobre este tema hasta que las autoridades civiles hayan hecho una determinación final sobre el caso.

Sé que esta noticia será muy dolorosa para muchas personas, particularmente para aquellos  sobrevivientes de abuso en sus propias vidas o en la vida de un ser querido. Estoy orando de todo corazón por una resolución justa en este tema, y especialmente por las necesidades del hombre que ha sacado a la luz esta situación. Ruego a todo aquel que sabe de un incidente de inconducta sexual o cualquier tipo de abuso que involucre un menor, joven o persona vulnerable, que contacte a las autoridades civiles inmediatamente.

Padre Philip G. Bochanski
Director Ejecutivo

 

30 de Enero de 2019